en la pared de una fonda de Madrid hay un cartel que dice: "prohibido el cante". en la pared del aeropuerto de Rio de Janeiro hay un cartel que dice: "prohibido jugar con los carritos porta-valijas". O sea: TODAVÍA HAY GENTE QUE CANTA. TODAVÍA HAY GENTE QUE JUEGA. Eduardo Galeano




lunes, 27 de agosto de 2012

MARIO DEL GIZZO: "EL HOMBRE QUE IMAGINA FANTASÍAS Y LAS HACE CON SUS MANOS MÁGICAS"

de EL GLOBO ROJO, el El Sábado, 9 de junio de 2012 a la(s) 23:53 ·
MARIO DEL GIZZO (75)
"EL HOMBRE QUE IMAGINA FANTASÍAS Y LAS HACE CON SUS MANOS MÁGICAS"
Inventa juguetes o muñecos con distintos objetos como tapitas, lapiceras o CD.
Mariano Gavira
ESPECIAL PARA CLARÍN
En la pared de una fonda de Madrid hay un cartel que dice: "prohibido el cante". En la pared del aeropuerto de Río de Janeiro hay un cartel que dice: "prohibido jugar con los carritos porta-valijas". O sea: todavía hay gente que canta. Todavía hay gente que juega". En su libro "Las palabras andantes", el escritor uruguayo Eduardo Galeano glorifica a aquellos que no olvidan lo bueno que es sonreír. Mario Del Gizzo, a poco de cumplir 75 años, está de acuerdo: para él, es lo más importante en su vida.
Todos los días, desde que se levanta hasta que se acuesta, Mario crea juguetes con objetos que, a priori, no tienen ninguna utilidad, como tapitas de gaseosas, el mango de una maquinita de afeitar o una lapicera que ya no tiene tinta. Para él la clave está en las cosas que cualquiera tiraría a la basura. En esos objetos en desuso él encuentra su objetivo.
Comenzó en octubre de 2010 luego de que esposa falleciera. Algunos años antes, también había sufrido la muerte de su hijo, arquitecto. Se quedó solo con su hija, quien siempre que puede le da consejos para nuevos juguetes: "La vida me dio un golpe muy duro, pero gracias a mi hija, que me acercó esta idea maravillosa de inventar juguetes, hoy puedo volver a sonreír, porque para mí esto es como un psicólogo".
Pero quienes además disfrutan con sus objetos son los chicos. En la vidriera de la librería que tiene su hija ubicada en Medrano 709 se pueden apreciar algunas de las piezas que Del Gizzo hace. Ese es su pequeño lugar de muestra, donde muchas veces los clientes no entran para preguntar por algún libro en especial, sino por el muñeco narigón que está hecho con una tapa de sifón de soda y una botella de lavandina.
"He visto muchas veces cómo los nenes llaman a los gritos a los padres para mostrarles lo que están viendo, y ellos apurados no le prestan atención", dice orgulloso Mario. "A veces, cuando puedo, les explico que cualquiera puede agarrar una caja de cartón, hacerle un agujero en el medio simulando una puerta levadiza, luego recortar en forma triangular los extremos y crear un castillo. No lleva más de 20 minutos y el chico queda encantado", cuenta quien recibió propuestas para dar clases en distintos colegios de arte.(...)
En el balcón de su casa sobre la calle 33 Orientales, en pleno barrio de Boedo, Mario tiene su taller de creaciones. Un lugar estratégico, porque en esa cuadra que vive desde que nació, los vecinos pasan y lo saludan y él, contento, les muestra lo que está haciendo, a la espera de que por algún gesto de arpobación pueda continuar tan entusiasmado como cuando empezó.
Del Gizzo, quien para algunos es una especie de Rey Mago, dice ahora entender a los artistas: "Antes no le daba importancia a las obras de arte, a las pinturas, a las esculturas. Me pasa lo mismo con la música: ahora mientras estoy trabajando escucho mucho clásico, como Beethoven o Mozart. Son autores que me abren la mente y el corazón", dice, y agrega, entusiasmado: "Es más que una pasión, crear es mi terapia, es mi vida".
En los juguetes de Mario puede haber desde el caño del baño que se rompió y ya nosirve más, hasta un CD que se rayó. Para él un encendedor vacío no debe desperdiciarse, porque se puede transformar en el cuerpo de un muñequito. Muy pocas veces vendió una de sus piezas: "me alcanza con un beso y un abrazo de un nene que ve un juguete mío en movimiento". Y él le devuelve el agradecimiento con una sonrisa aún más grande.